Analizando el balance de una empresa. Cuenta de resultados (XVIII)

En el último post nos quedamos pendientes de calcular cuánto suponen los gastos financieros respecto del beneficio de explotación. La forma de calcularlo es dividiendo el Margen de Explotación / gastos financieros o resultado financiero (IdS). A esta ratio lo denominamos “cobertura de gastos financieros” y puede calcularse en porcentaje o en veces. Ej: Un margen de explotación de 150.000 € con gastos financieros de 50.000 € puede ser un 300% o un x3. ¿Cuál es la medida óptima?

Evidentemente valores inferiores al 100% o x1 indican que la empresa no tiene capacidad para pagar a sus acreedores financieros, y que en teoría debería endeudarse para pagar los intereses (¡el principio del fin!). Los acreedores financieros (bancos, leasing, etc., …)  tienen un problema respecto al resto de acreedores de la empresa. Estos generalmente cobran a menor plazo su mercancía o servicio, y en muchas ocasiones pagan con dinero prestado por otros acreedores (bancos) a los que les gusta que su préstamo sea devuelto en la misma especie…dinero. Las mercancías que compra y vende la empresa son generalmente, por tanto, propiedad de la empresa y suele estar pagada. Por el contrario, el dinero de los bancos y similares no se compra, es un préstamo y hay que devolverlo. En muchas escuelas de negocio se habla de “vender prestamos”, y como decía un viejo profesor de finanzas, la gran diferencia entre vender jabón y vender préstamos es que el jabón es una venta final mientras que el préstamo hay que devolverlo y con intereses. Aquí podríamos abrir un debate del por qué en la cuenta de resultados los gastos financieros son los últimos que aparecen….

Cuenta de resultados_empresa

En definitiva, hay que devolver dinero y por lo tanto, cuanto mayor sea esta ratio mejor será, al menos para pagar intereses. Para capital ya llegaremos al análisis del “Cash Flow”.

Pero para el cálculo de esta ratio hay elementos que hay que valorar siempre. Fundamental: cómo están los tipos de interés. En épocas como las actuales con tipos muy bajos esta ratio debiera ser alta, pues si suben los tipos – y subirán – dan un mayor margen de maniobra. Imaginemos una determinada deuda con tipos actuales y una ratio del 140%. Suben los tipos al doble, que no es mucho dados los tipos actuales, una ratio del 140% puede pasar a ser del 80%, es decir no gano ni para pagar intereses. A ello podemos llamarle sensibilidad ante una subida de tipos. En conclusión, una eventual subida de tipos con similares niveles de deuda puede acarrear entrar en pérdidas si no se mejora la productividad de la empresa. También hay que recordar que fiscalmente son deducibles los gastos financieros hasta determinados niveles, por lo que gastos financieros muy altos puede no ser fiscalmente atractivos.

En ocasiones, el resultado financiero puede estar distorsionado. En primer lugar, puede haber ingresos financieros. Cuando son poco significativos no hay que darles mayor importancia, pero si su peso dentro del apartado de resultado financiero es relevante, hay que conocer su origen ¿dividendos de su cartera de inversión? ¿intereses de préstamos a filiales? En estos casos hay que preguntar su procedencia, y pensar a qué se dedica la empresa que analizo. Si el resultado final (después de impuestos) depende del nivel de ingresos financieros…. malo pues no estoy ganado dinero con el objeto de mi negocio. Puedo estar distorsionando mi balance con un peso excesivo de inversiones financieras que no está mal si soy consciente de ello, pero posiblemente estaría viendo una empresa diferente a la que empecé a analizar al principio de la línea de ingresos o ventas. También hay que advertir que en ocasiones dichos ingresos son meros apuntes contables y no ingresos reales, pues la matriz no llega a recibir en efectivo dichos importes, sino que acrecientan el apartado de inversión (capitalizan).

En otras ocasiones el resultado financiero puede incrementarse por costes financieros no derivados directamente de los intereses sino por diferencias de cambio en monedas. Esto ocurre cuando la empresa al haberse endeudado en divisa diferente de su moneda local – en nuestro caso el euro- y al ir a pagar los intereses o reembolsar el capital se encuentran que les cuesta más de lo que percibieron en el momento del desembolso. Estas partidas están diferenciadas dentro de la cuenta de pérdidas y ganancias y se deben valorar por sí mismo, y sobre todo, conocer su recurrencia.

Una vez alcanzado este punto llegamos al concepto de “Resultado antes de Impuestos”. Lo veremos en el siguiente post.

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