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Analizando el balance de una empresa. El Cash Flow (xxiii)

Han pasado varias semanas desde nuestra última entrada, por eso recapitulamos.

Estamos definiendo “cash flow” como fuente recurrente de fondos de una empresa; para ello, partiendo de la cuenta de resultados generada por un criterio de devengo, hemos deducido partidas no recurrentes, hemos quitado ingresos extraordinarios (los restamos) y gastos extraordinarios (los sumamos), para obtener un resultado neto ordinario.

A continuación, hemos de restar aquellas partidas que afectan a la cuenta de resultados pero que no son gastos o ingresos relacionados con efectivo. Ya en la definición de cash flow sumábamos las amortizaciones pues no son pagos efectivos. Ahora lo que hacemos, es restar aquellos ingresos que no son tales, pues son gastos o inversiones que la empresa ha reconocido y ha reflejado como ingreso, pero no son tales, al menos desde el punto de vista de efectivo. Vienen reflejadas en la cuenta de “trabajos realizados para el inmovilizado”. Esta partida refleja pagos a terceros vía compras o intereses pero que la empresa ha capitalizado, lo ha reflejado como más inversión. También pueden ser obras que la empresa ha realizado para su propio patrimonio (mejora en la fábrica). Esta operativa está permitida y como tal se contempla en el Plan general de Contabilidad, pero cuando analizamos unos estados financieros hemos de valorarlo.

En resumen, para calcular el cash flow operativa ordinario de una empresa haremos:

+Cash Flow teórico (beneficio + amortización)

-Beneficios extraordinarios

+Pérdidas extraordinarias

-Trabajos realizados para el inmovilizado

-Ingresos financieros (cuando son elevados respecto a la actividad)

= CASH FLOW ORDINARIO, generado por las operaciones habituales de la empresa, que esperamos sea recurrente y por tanto será la referencia para futuros ejercicios.

Estamos centrando nuestro análisis en un criterio de caja y no de devengo. Ahora podemos conocer si genera caja, pero nos surge una pregunta: ¿la genera en el momento oportuno? Pensemos en un caso extremo de una empresa que compra a principios de año, produce y vende a mediados, pero no cobra hasta finales. Evidentemente esta empresa, por muy buen cash flow que genere, tendrá que endeudarse bastante para cumplir sus obligaciones de pagos corrientes (salarios, luz, etc…) que son inaplazables. Sin irnos a casos tan extremos, las compras y ventas de una empresa son constantes y lo normal es que las ventas de finales del año 2018 se cobren en el 2019, y seguramente en el 2018 habrá cobrado las ventas del 2017, y así sucesivamente. Con los pagos ocurre igual. Compras del 2018 se pagarán en 2019; compras del 2017 se pagaron en 2018.

Para entender todo este movimiento de las partidas afectadas de pagos corrientes de la actividad de la empresa: existencias, clientes y proveedores, (las inversiones son otra cosa) vamos a acuñar un nuevo concepto: Activo Circulante Neto, que lo definimos como el neto de sumar “existencias” y “clientes” y restar “proveedores acreedores”.

ACN=EXISTENCIAS+CLIENTES-PROVEEDORES Y ACREEDORES

El ACN de la empresa varía cada año, y hemos de analizar su evolución, su crecimiento o decrecimiento y su relación con la cifra de ventas. El ACN suele ser un % estable en el tiempo de la facturación o ventas de una empresa. Fuertes crecimientos requerirán financiación externa, decrecimientos supondrán generalmente generación de liquidez. Cuando los crecimientos del ACN son moderados hemos de aspirar a que se financie con el CASH FLOW de la empresa.

El ACN crece cuando la empresa factura más y decrece cuando la empresa baja facturación.

Un incremento de ventas implica generalmente más saldo de deudas comerciales. Puede que porcentualmente se mantenga, pero en términos absolutos debe crecer.

ACN/VENTAS= Esta ratio suele mantenerse constante con independencia del volumen de ventas.

Continuará.