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Analizando el balance de una empresa (XX)

En el último post teníamos ya el beneficio (después de impuestos) que ha generado la actividad de la empresa. Y la pregunta que nos hacemos es ¿y ahora?

¿La empresa lo ha hecho bien o lo ha hecho mal? Y por tanto ¿Cuánto gana un empresario o accionista? Esta es la pregunta que se hace mucha gente.

Tenemos que relativizar y poner en referencia ese beneficio. En innumerables ocasiones la gente se “escandaliza” de lo que gana una empresa sin tener en cuenta factores como cuánta facturación ha tenido, cuánto capital ha invertido, a cuánta gente da empleo, etc. Por eso hemos de recurrir a unas ratios que nos permitan poner el beneficio (o las pérdidas) en perspectiva.Analisis financiero pymes crowdlending

Puesto que puede haber elementos que distorsionan el beneficio en base a desgravaciones, tipos impositivos que varían según ejercicios o partidas extraordinarias, lo primero que vamos a hacer es tomar como referencia el beneficio antes de impuestos quitando extraordinarios y calcularemos el siguiente ratio:

BENEFICIO antes de IMPUESTOS +/- EXTRAORDINARIOS / VENTAS

La utilización de esta ratio nos marca tendencias en la cuenta de resultados. Al quitar impuestos y extraordinarios podemos comparar con años anteriores las actividades recurrentes.

Este margen o ratio debe de completarse con dos más: Margen Bruto comparándolo con sus ingresos brutos y margen operativo donde ponemos en relación los gastos operativos con los ingresos operativos.

El análisis de las variaciones de estos márgenes (que tienden en el tiempo a mantenerse) nos dan indicios de mejoras o problemas en procesos productivos, incremento en costes de producción, tanto comparándolo con años anteriores como con empresas del sector.

Las actividades empresariales de un mismo sector suelen tener márgenes similares por eso no es fácil que, dentro de un mismo sector, en condiciones normales, haya empresas con márgenes muy diferentes. Mucha gente, ¡obviamente no los analistas que nos leéis!, se sorprenden cuando ven lo escasos que pueden ser los márgenes con los que operan muchas empresas, sobre todo en mercados “competentes y libres “pues solo leen la cifra bruta de beneficios y no el empeño y esfuerzo que casi siempre hay detrás. Por eso hay que recurrir a otras ratios para completar nuestro análisis como por ejemplo ¿cuánto ha ganado el empresario con respecto al capital que ha invertido?

La cifra de beneficios no es una medida de rentabilidad si no la ponemos en relación con los recursos que ha aportado el accionista, por lo que hemos de poner en referencia el beneficio con las aportaciones (capital, reservas… en definitiva, fondos propios) que han hecho. La ratio por si sola no nos dice mucho (¡salvo que sea negativa, claro!) y hay que ponerla en relación con referencias objetivas como, por ejemplo:

  1. Cuál es la rentabilidad que obtienen empresas de similares características (comerciales, industriales, servicios…)
  2. Cuál es la rentabilidad en activos sin riesgo, es decir, y en teoría, la deuda pública soberana. Si un empresario gana un 5% por su capital invertido en su negocio y la deuda pública paga el 4% ¿le compensará el esfuerzo? Actualmente con tipos de renta casi negativos las comparaciones son más fáciles. De ahí también la importancia de una política de tipos bajos como incentivo para la inversión (y no solo por aminorar los gastos financieros).

Estas valoraciones hemos de hacerlas desde la perspectiva de la predisposición que puede tener un empresario/accionista de aportar fondos nuevos a su negocio o de no repartir dividendos, que a efectos nuestros tiene similar efecto.

A consecuencia de lo anterior también es útil analizar la ratio denominada “Pay- out” o porcentaje de beneficio que se reparte a los accionistas o se mantienen como reserva.

Su cálculo es sencillo: dividendos/ beneficio neto.

La tipología de empresa, de accionistas… condicionan en muchos casos la política de dividendos de las empresas. Las grandes empresas suelen tener compromisos con sus socios institucionales de pagos casi con estructura de cupón: Eléctricas, bancos… otras de carácter familiar suelen tender a capitalizar los beneficios, situación muy habitual en las pequeñas empresas pues no es ningún secreto que en muchos casos las cuentas de resultados de las pymes soportan gastos particulares de los empresarios.

Continuará

Analizando el balance de una empresa (XIX)

Tras nuestro último post sobre análisis financiero, hoy iniciamos un breve análisis de los ingresos o pérdidas extraordinarias. Como su nombre indica no son operaciones recurrentes por ello debemos diferenciar las actuaciones típicas de las atípicas o no recurrentes. Empresas que recurren a este tipo de ingresos para mejorar sus cuentas de resultados generan dudas sobre su viabilidad a futuro. Igualmente cuando las empresas incurren en gastos extraordinarios deben valorarse si son producidos como consecuencia o reflejo de situaciones de años anteriores (Ej.: dar de baja clientes o existencias sin valor que no se hicieron en su momento) o son producto de sucesos extraordinarios de ejercicio en curso (incendio, etc.). 

Por ello podemos concluir que buenas empresas que generan un año de pérdidas por motivos extraordinarios (incendio o un plan de reducción de plantillas) normalmente podrán superar esa situación con su actividad ordinaria de años futuros. Por el contrario, empresas “malas” que superan el año con beneficios extraordinarios no podrán subsistir indefinidamente generando este tipo de ingresos. 

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Por ello cuando analicemos el cash-flow recurrente de una empresa hemos de restar los ingresos extraordinarios y sumar las pérdidas extraordinarias para tener una visión de la actividad ordinaria de la empresa. 

Al deducir las partidas extraordinarias (positivas o negativas) de su margen ordinario obtenemos en Beneficio antes de Impuestos. 

Nos queda un último coste por imputar a la cuenta de resultados. Los impuestos que gravan los beneficios de las empresas o los créditos fiscales que pueden generarse cuando se incurre en pérdidas. 

Hacienda es un socio que tienen todas las empresas y que les hace participes de sus beneficios. El impuesto de sociedades es un porcentaje sobre el beneficio, porcentaje que depende de varios factores. Primero es el tipo impositivo que fijen las autoridades fiscales: 15%,20%,30% 35%… que, según el momento y el tamaño de la empresa, puede variar. Adicionalmente las autoridades pueden otorgar beneficios fiscales vía desgravaciones por múltiples motivos: creación de empleo, inversión en tecnología, que reducen el tipo impositivo. 

Cuando la empresa incurre en pérdidas puede generarse un ingreso contable (no de caja) por el crédito fiscal que obtiene, es decir por la capacidad que tienen de compensar a futuro esas pérdidas con beneficios futuros y ello conlleva que en su cuenta de resultados refleje un ingreso, insisto no de caja, que generalmente se corresponde con una cuenta en el activo no corriente (activos por impuesto diferido) que refleja el saldo de impuestos a compensar en el futuro, se convierte en un crédito de la empresa contra la administración. 

El impreso del Impuesto de Sociedades, en la parte de liquidación nos da pistas sobre el importe devengado de impuestos y las posibles desgravaciones o bonificaciones que ha tenido la empresa, por eso es conveniente siempre pedirlo.

Continuará…

Analizando el balance de una empresa. Cuenta de resultados (XVIII)

En el último post nos quedamos pendientes de calcular cuánto suponen los gastos financieros respecto del beneficio de explotación. La forma de calcularlo es dividiendo el Margen de Explotación / gastos financieros o resultado financiero (IdS). A esta ratio lo denominamos “cobertura de gastos financieros” y puede calcularse en porcentaje o en veces. Ej: Un margen de explotación de 150.000 € con gastos financieros de 50.000 € puede ser un 300% o un x3. ¿Cuál es la medida óptima?

Evidentemente valores inferiores al 100% o x1 indican que la empresa no tiene capacidad para pagar a sus acreedores financieros, y que en teoría debería endeudarse para pagar los intereses (¡el principio del fin!). Los acreedores financieros (bancos, leasing, etc., …)  tienen un problema respecto al resto de acreedores de la empresa. Estos generalmente cobran a menor plazo su mercancía o servicio, y en muchas ocasiones pagan con dinero prestado por otros acreedores (bancos) a los que les gusta que su préstamo sea devuelto en la misma especie…dinero. Las mercancías que compra y vende la empresa son generalmente, por tanto, propiedad de la empresa y suele estar pagada. Por el contrario, el dinero de los bancos y similares no se compra, es un préstamo y hay que devolverlo. En muchas escuelas de negocio se habla de “vender prestamos”, y como decía un viejo profesor de finanzas, la gran diferencia entre vender jabón y vender préstamos es que el jabón es una venta final mientras que el préstamo hay que devolverlo y con intereses. Aquí podríamos abrir un debate del por qué en la cuenta de resultados los gastos financieros son los últimos que aparecen….

Cuenta de resultados_empresa

En definitiva, hay que devolver dinero y por lo tanto, cuanto mayor sea esta ratio mejor será, al menos para pagar intereses. Para capital ya llegaremos al análisis del “Cash Flow”.

Pero para el cálculo de esta ratio hay elementos que hay que valorar siempre. Fundamental: cómo están los tipos de interés. En épocas como las actuales con tipos muy bajos esta ratio debiera ser alta, pues si suben los tipos – y subirán – dan un mayor margen de maniobra. Imaginemos una determinada deuda con tipos actuales y una ratio del 140%. Suben los tipos al doble, que no es mucho dados los tipos actuales, una ratio del 140% puede pasar a ser del 80%, es decir no gano ni para pagar intereses. A ello podemos llamarle sensibilidad ante una subida de tipos. En conclusión, una eventual subida de tipos con similares niveles de deuda puede acarrear entrar en pérdidas si no se mejora la productividad de la empresa. También hay que recordar que fiscalmente son deducibles los gastos financieros hasta determinados niveles, por lo que gastos financieros muy altos puede no ser fiscalmente atractivos.

En ocasiones, el resultado financiero puede estar distorsionado. En primer lugar, puede haber ingresos financieros. Cuando son poco significativos no hay que darles mayor importancia, pero si su peso dentro del apartado de resultado financiero es relevante, hay que conocer su origen ¿dividendos de su cartera de inversión? ¿intereses de préstamos a filiales? En estos casos hay que preguntar su procedencia, y pensar a qué se dedica la empresa que analizo. Si el resultado final (después de impuestos) depende del nivel de ingresos financieros…. malo pues no estoy ganado dinero con el objeto de mi negocio. Puedo estar distorsionando mi balance con un peso excesivo de inversiones financieras que no está mal si soy consciente de ello, pero posiblemente estaría viendo una empresa diferente a la que empecé a analizar al principio de la línea de ingresos o ventas. También hay que advertir que en ocasiones dichos ingresos son meros apuntes contables y no ingresos reales, pues la matriz no llega a recibir en efectivo dichos importes, sino que acrecientan el apartado de inversión (capitalizan).

En otras ocasiones el resultado financiero puede incrementarse por costes financieros no derivados directamente de los intereses sino por diferencias de cambio en monedas. Esto ocurre cuando la empresa al haberse endeudado en divisa diferente de su moneda local – en nuestro caso el euro- y al ir a pagar los intereses o reembolsar el capital se encuentran que les cuesta más de lo que percibieron en el momento del desembolso. Estas partidas están diferenciadas dentro de la cuenta de pérdidas y ganancias y se deben valorar por sí mismo, y sobre todo, conocer su recurrencia.

Una vez alcanzado este punto llegamos al concepto de “Resultado antes de Impuestos”. Lo veremos en el siguiente post.

Analizando el balance de una empresa. Cuenta de resultados (XVII)

El último post lo cerrábamos hablando del “margen de explotación”, como indicador para conocer si la empresa ganaba o perdía dinero con su actividad recurrente.

Pasamos ahora a conocer cuánto le cuesta a la empresa financiarse. Como quiera que la mayoría de gente que me leáis seréis financiadores (inversores, prestamistas,…) o analistas, es ahora cuando pasamos a ser protagonistas de la cuenta de resultados pues vamos a conocer y saber si la empresa puede pagar a sus proveedores financieros, pues al resto de los proveedores se les ha pagado ya – en teoría- si el margen de explotación es positivo.

Para ello vamos a analizar los costes financieros debidos a terceros (bancos y prestamistas), no de los recursos propios- que también son terceros- que analizaremos más tarde.

Empresa_análisis financiero

La empresa para financiar su actividad tiene tres grandes bloques en el pasivo. Los recursos propios reflejados por el capital y reservas, que son los fondos que un tercero llamado accionista “presta” a la empresa para que inicie su actividad y que tendrán su “recompensa” con una rentabilidad vía dividendos y/o plusvalías.

El crédito comercial reflejado por la cuenta de proveedores y acreedores que refleja los saldos con ellos hasta que se pagan, son de media 30 a 45 días (nóminas, suministradores,…) y los proveedores financieros o financiadores propiamente dichos, hoy principalmente bancos pero donde se están incorporando otras fuentes alternativas de financiadores como la financiación “Crowd” o similares.

Toda financiación tiene un coste, porque la combinación tiempo/dinero implica siempre coste. Nadie regala nada y si facialmente hay ofertas a tipo “0”, tened la seguridad que por detrás hay un incremento de coste comercial o unos gastos o comisiones de comercialización … o la voluntad de deshacerse de unos productos cuyo mantenimiento en el almacén están costando dinero y hay que sacarlos.

Cuando hablamos de financiación bancaria o similar, la misma se refleja por dos medios, la principal son los intereses que se pagan en función del importe y plazo. El segundo son las comisiones que se pagan generalmente por contratación. Ambos conceptos deben estar reflejados en la cuenta de resultados vía el epígrafe de gastos financieros.

Este importe de gastos financieros hay que ponerlo en relación para una primera verificación con la deuda financiera, tanto a largo como a corto plazo que haya tenido la empresa y para ello calcularemos el saldo medio de deuda financiera que haya obtenido la empresa a lo largo del año. El cálculo es sencillo: Saldo a 31 /12/X0 más saldo a 31/12/X1, lo dividimos por 2 y nos dará un saldo medio aproximado de deuda. Pues bien, cogemos el gasto financiero reflejado en la cuenta de PyG lo dividimos por ese saldo medio y nos da un porcentaje. Aquí está el sentido común del analista. Si da un 20% es que los saldos a fin de año no son reales y durante el año ha tenido más deuda o la empresa no la refleja como por ejemplo la deuda vía factoring o descuento que se hace “trasparente” en algunos balances o quizás la empresa está pagando muchas comisiones. Si el tipo sale muy bajo (Ej: 1 o 2%) y estamos hablando de pymes tampoco nos parecerá coherente. En ambos casos habrá que preguntar y no elucubrar.

Una vez tengamos un importe de gastos financieros que nos parece consecuente con el nivel de deuda financiera de terceros (los socios pueden haber prestado a la empresa), pondremos esta cantidad en referencia con el margen de explotación y lo primero que analizaremos es el porcentaje de cobertura del mismo. Tan sencillo como ver si el margen de explotación es superior o no los gastos financieros.

Este punto lo veremos más en detalle en el próximo post.

Analizando el balance de una empresa. Cuenta de resultados (XVI)


Hoy continuamos con el análisis de la cuenta de resultados cuyos posts anteriores podéis ver aquí. El resultado de restar el coste de mercancías vendidas o aprovisionamientos de los ingresos nos da un primer margen que llamaremos Margen Bruto. Este nos permite con un simple cálculo conocer qué porcentaje de beneficio se obtiene con la mercancía vendida.

Hay ocasiones en que las empresas incorporan a este margen una partida denominada              “Trabajos realizados por la empresa para su activo”. Si es de poca importancia podemos prescindir de su análisis, pero si es un importe relevante (Ej: ponerlo en relación respecto al beneficio final de la empresa), sí hemos de darle valor. Este apunte contable refleja gastos que ha realizado la empresa y que reconoce como inversión, ejemplo de ello puede ser un programa informático que incorpora a su inmovilizado, una edificación o inversión en inmueble, una investigación científica etc. Contable y fiscalmente es correcto pero debemos tener en consideración que cuando calculemos el Cash Flow de la empresa hemos de deducirlo pues dicha inversión no genera ingresos monetarios al menos en el año que se contabiliza aunque una inversión en I+D puede generarlos a futuro.

Crowdlending Grow.ly Analisis financiero

Siguiendo con los gastos, al margen bruto hay que deducirle los gastos necesarios para poder vender, que se denominan genéricamente como “Gastos generales”. Distingamos entre fijos y variables. Ejemplo de los primeros son los impuestos por actividad, consumos de energía (como luz o calefacción), limpieza, etc. Variables son aquellos que fluctúan en función de la producción como el gasóleo en una empresa de transporte, gastos de personal cuando hay campañas…

Los principales gastos generales son:

  • Gastos de personal: que incluye tanto las nóminas como los gastos sociales (S.Social) y fiscales (IRPF). En empresas de servicios suelen ser los principales, superiores al CMV. En empresas industriales es a la inversa. Incrementos superiores al IPC sin incrementar actividad deben justificarse. Suele ser oportuno cotejar esta cifra con la cuenta de acreedores del balance pues es un indicador para saber si tienen deudas pendientes con empleados.
  • Otros gastos de explotación: gastos necesarios no relacionados como por ejemplo, la publicidad o los arrendamientos.
  • Amortizaciones: es la cantidad que la empresa reconoce como coste o recuperación de la inversión realizada anteriormente. Es el coste que se imputa a cada unidad producida de la inversión que ha sido necesaria realizar para producirla. No es en sí una salida de fondos y su incremento supone una bajada de los beneficios, pero es constar que para hacer algo hay que invertir previamente. Debe darse atención al volumen de dicha amortización -siempre en relación con el inmovilizado del balance de la empresa- y cualquier cambio significativo debe analizarse, pues incrementos generan menor beneficio y por tanto menor fiscalidad y reducciones suponen mayor beneficio que quizás compensan una racha negativa de la empresa. La amortización es un coste que no supone salida de fondos de la empresa pues ya lo supuso cuando se hizo la inversión, recordad lo que vimos en el balance.
  • Provisiones de gráfico: es reconocer que hay partidas del activo que valen menos que su valor contable. Clientes que no me van a pagar, existencias que se han quedado obsoletas o no son vendibles. Puesto que el balance ha de ser un reflejo fiel de la realidad de la empresa deben darse de baja todos aquellos activos que valen menos de lo que se refleja en el balance.

Junto a estos apartados aparecen “Otros Ingresos accesorios”. Por definición no deben ser relevantes, pero si son recurrentes pueden referirse por ejemplo a un alquiler, a ventas de subproductos…

Una vez deducidas o sumadas estas partidas del “Margen Bruto”, obtenemos el denominado “Margen de explotación. Este nos refleja la eficiencia de la empresa como negocio industrial o de servicios con independencia de la estructura financiera que tenga la empresa. Para que una empresa sea viable este margen debe ser positivo.

Hasta ahora y haciendo una simplificación podríamos decir que, si el margen de explotación es positivo, la empresa podría ser capaz de pagar a todos los elementos que han contribuido a la producción. Pero aún quedan tres grandes acreedores por cobrar: los financiadores, la hacienda y los socios.

Continuará…

Analizando el balance de una empresa. Cuenta de Resultados. (XV)

Continuando con el análisis del balance de una empresa, como próximo ejercicio repasaremos las principales partidas de la cuenta de resultados empezando en este post con las ventas:

Ventas: Es la cifra que representa la facturación del ejercicio. Esta partida refleja los importes netos una vez deducidos los posibles descuentos o devoluciones de ventas. Recordemos que la cifra de ventas no incluye el I.V.A. mientras que las cuentas de clientes y proveedores/acreedores sí, por lo que pueden distorsionar algún ratio.análisis balance

Es necesario tener en cuenta en esta partida algo fundamental: lo vendido o facturado no es lo cobrado. Salvo ventas al contado, siempre hay un desfase entre ventas y cobros que analizaremos al llegar al “Cash Flow”, por eso siempre hay ventas del año N-1 que se cobraran en el año N y ventas del año N que se cobraran en el año N+1 (igual pasará con las compras o gastos).

El estudio de las ventas debe concentrarse en sus modificaciones por variaciones debidas al posible “mix” de volumen y precio. Por ejemplo, si analizamos una empresa aceitera el precio del aceite puede variar en más o menos y alterar la facturación, pero si analizamos los litros vendidos tendremos una visión más exacta para saber si la empresa crece o no.

Conocer la actividad de la empresa es fundamental para poder analizar sus cuentas. Por un lado, una empresa comercializadora generara poco margen, pero requiere generalmente poca inversión (y por tanto amortiza poco). Por otro lado, una empresa manufacturera/industrial generará un mayor margen bruto que alimentará la cuenta de amortizaciones e inversiones.

La cifra de ventas debe reflejar los ingresos recurrentes y principales de las empresas, y debe ser la que “alimente” la cuenta de resultados de la empresa.

Cuando analicemos cuentas provisionales, un buen aliado para contrastar la veracidad de las ventas es recurrir al I.V.A. La empresa, dependiendo de su facturación (+/- 6 mm€), debe presentarlo  mensual o trimestralmente. Al revisarse deben coincidir (Modelo 340 o 347 y el 390 de resumen anual) provisionales con los fiscales.

Pero para vender hay que compra y para ello es necesario tener en cuenta cuánto cuesta lo que la empresa compra o cuánto imputa como coste de lo que la empresa compra. Ello queda reflejado en la línea o cuenta de “Aprovisionamientos” o también llamado  “Coste de Mercancías Vendidas”. ¿Cómo se calcula? Con independencia del sistema de valoración de las existencias (LIFO, FIFO,..… que vimos anteriormente) hay que partir de las existencias que tenía contabilizadas la empresa a final del ejercicio anterior, sumarle las compras del año y restarles las existencias que quedan a final del año.

CMV = Existencias iniciales + compras – existencias finales

Un sencillo ejemplo:

Existencias a 31/12 /N-1: 320.000 €                      Existencias a 31/12/N: 350.000 €

Compras durante el año N: 650.000 €

CMV: 320.000 + 650.000 – 350.000: 620.000 €

Debe distinguirse claramente entre la cifra de compras (650.000 €) y la cifra de consumo (620.000 €). Atención a empresas que acumulan existencias por encima de su crecimiento de ventas, pues contablemente se van a reflejar como una partida positiva en la cuenta de resultados. Imagínense que la empresa le crecen las existencias en 200.000 € y gana 100.000 €. Tiene el beneficio en el almacén y no en cuenta de clientes pendiente de cobrar.

Al ser una ecuación, teniendo tres de los cuatro elementos, pueden calcularse independientemente.

Con estas dos partidas, ventas y CMV tenemos el primer margen o ratio que nos permite conocer la evolución de la empresa. Esta ratio la analizaremos en términos absolutos en € (vs años anteriores) o porcentuales: Margen explotación /  ventas.

Continuará

Analizando el balance de una empresa. Cuenta de Resultados. (XIV)

Continuando con el análisis de la cuenta de resultados, nos valdremos de una serie de ratios (cualitativos y cuantitativos) que nos permiten enfoques y visión de conjunto.

Cualitativos: Entre otros veremos

  • Los ingresos de las empresas son producto de las ventas de bienes y/o servicios. Ello determinará sus principales márgenes.
  • Aunque ya esté visto, se ha de analizar dónde está el grueso de las ventas, si son productos de nuevos lanzamientos, productos consolidados o ya en decadencia
  • Son ventas nacionales o exportaciones.
  • Muchos sectores tienen ratios de eficacia en relación con sus medios o inversiones. Ej: en el comercio se usan habitualmente ratios como ventas/empleado o ventas/m2 de superficie, imaginaros cómo ha cambiado estos ratios con la aparición con las ventas “online” vs grandes almacenes. En transporte pasajeros se usa habitualmente el ratio de ocupación de asientos, en el sector del automóvil el de los trabajadores por coche fabricado o en el sector lácteo litros/vaca…Análisis de un balance

Cuantitativos:

Lo primero que tenemos que pensar es si la empresa utiliza los medios contables a su alcance para minimizar ingresos/gastos o no. Ejemplo de ello son empresas que activan gastos (vía trabajos realizados para el inmovilizado,…) contabilización de existencias (lifo, fifo,…) amortizaciones lineales o aceleradas, leasing…

Utilizaremos tres bloques de ratios que nos permitan 1) Una visión horizontal, y por tanto una evolución hacia el pasado 2) Una visión vertical que nos aporte los márgenes o distribución de gastos  y 3) Proyecciones con visión de futuro.

Con una visión horizontal veremos….

  1. El análisis de la evolución pasada debe contemplar un mínimo de tres años. Deben conocerse situaciones anómalas o extraordinarias que pudieran distorsionar la evolución de la sociedad (ingresos o perdidas extraordinarias, integración o segregación d empresas,..) de empresas, o que tengan periodos de maduración de productos que excedan un ejercicio (astillero, promotor, …).
  2. Analizaremos los cambios que puedan producirse en unidades monetarias pero también en volúmenes. Ej.: Una empresa aceitera puede vender menos en euros pero más en litros ante una bajada de precios del aceite. No sirve que el analista diga lo que es obvio: “la empresa ha vendido más o ha vendido menos”, hay que investigar el por qué, pues de otra forma podemos estar castigando a una empresa que lo ha hecho bien y premiando a otra que lo hizo…no tan bien.

Con una visión vertical conoceremos cómo se distribuyen o imputan los gastos en los que incurre la empresa para vender su producto: compra de mercancías, gastos de personal, gastos financieros, consumo del inmovilizado (amortizaciones),… hay gastos que pueden periodificar y repartirse en varios ejercicios. Nosotros, como analistas financieros, estaremos más interesados en saber cuándo se ha pagado de lo que se ha consumido más que cuánto y eso lo veremos con el análisis de flujos. Ejemplo: Un tema recurrente, despidos por reconversión, se pagan las indemnizaciones este año pero podría repartirse como gasto o inversión en varios ejercicios.

Puesto que la asunción de riesgo debe realizarse con una visión de futuro de lo que ocurrirá, y para esto desgraciadamente querido lector no hay bola de cristal, debemos analizar cuándo nuestra préstamo o inversión es a medio/largo plazo, las proyecciones de las empresas, que para empezar no todas tienen. Al analista se le pide un cierto espíritu crítico o, mejor dicho, realista de lo que plantean las empresas. Ninguna empresa que se precie, salvo que sea para justificar despidos, presentará proyecciones a la baja. ¿Qué mínimos debemos contemplar? Algunas pistas: no hay crecimiento de ventas sin aumento de circulante (si vendó más, tendré más cuentas de clientes), generalmente en sectores industriales una empresa debe invertir todos los años al menos lo que amortiza, ¿puedo vender más estando en ciclo recesivo?, ¿contemplan en las proyecciones la amortización de mi préstamo?…

Con una visión global pensemos que, al igual que el balance, la cuenta de resultados tendrá su propia estructura dependiendo del tipo de actividad. Así por ejemplo, en una empresa de servicios, el margen bruto será mucho mayor que una industrial pues la materia prima tendrá menos peso y los gastos de personal si lo tendrán.

Continuará

Analizando el balance de una empresa. Cuenta de Resultados. (XIII)

Una vez terminado el análisis del balance vamos a iniciar el análisis de la cuenta de resultados también llamada de Pérdidas y Ganancias. Pero, antes de empezar vamos a buscar un símil que esperamos ayude a una mejor comprensión de la interrelación entre ambos estados financieros:

Pensemos en un caudal de agua que discurre montaña abajo. Hay épocas del año que baja con más intensidad (deshielo) y otras con menos (verano). Pensemos que el agua se almacena en un embalse que regula las cantidades que pueden pasar o que se pueden almacenar. Ahora pensemos en el flujo monetario de una empresa, a lo largo del año puede tener más intensidad que otras: ventas de temporada, pagos de impuestos, amortizaciones préstamos… Estaríamos hablando de la cuenta de resultados como flujo dinámico de fondos generados por la empresa. Pensemos en el balance, donde están retenidos los flujos generados hasta que se cobran o pagan los bienes y servicios. Sería el equivalente a esa presa o embalse donde quedan retenidos los saldos hasta que se cobran o pagan.crowdlending análisis financiero cuenta de pérdidas y ganancias

Siguiendo con el símil. ¿Se puede beber o utilizar toda el agua almacenada en un embalse? No, al final hay agua cenagosa que no puede usarse. ¿Tiene valor todo lo que aparece en un balance? Tampoco, hay bienes (existencias),cuentas a cobrar (clientes) u otro tipo de activos (participaciones en filiales, ciertos intangibles..) que tampoco tienen valor. Veremos a lo largo de los próximos blogs como encontraremos más similitudes y como la dinámica del responsable de la presa abriendo o cerrando el grifo para que salga más o menos agua, dependiendo de ello el nivel del embalse, puede parecerse a cuando en la empresa se regulan los plazos de cobros y pagos, en general la tesorería, y de ello depende el saldo de clientes y proveedores y por tanto el balance. Hechas estas apreciaciones, comencemos:

La cuenta de resultados es el reflejo de la actividad de la empresa en un periodo de tiempo, generalmente un año, hay empresas que inician actividad contemplan plazos menores así como empresas que cierran o se fusionan. La cuenta de resultados representa las ventas y los costes que la empresa ha imputado durante un periodo de tiempo, que no es lo mismo que decir lo que ha cobrado o pagado en el ejercicio.

El análisis que vamos a realizar lo haremos desde la óptica de un financiador (proveedor de dinero)  y por tanto lo enfocaremos como un medio (capacidad de reembolso) y no como un fin (para eso están los consultores o los accionistas).Cuando lo hacemos como financiadores debemos ver en ello dos objetivos: continuidad del negocio y generación de fondos (dinero).

  • Continuidad: Saber si generan beneficios de forma regular (sin recurrir a extraordinarios) y por tanto generalmente la empresa se mantendrá y el accionista seguirá apoyándola pues tiene valor por sí misma.
  • Generación de fondos: La cuenta de resultados supone el punto de partida para analizar la generación bruta de dinero (cash-flow) de la empresa y por tanto la forma normal de devolver lo que debe.

La cuenta de resultados mide la eficiencia de una empresa en la medida que nos facilita un resultado económico. Esta cifra objetivamente está bien, pero no es suficiente si no puede relacionarse con más información. Para empezar hay veces en que leemos aberraciones en la empresa cuando los términos ganancias se confunden con ingresos. Salvando este punto, en ocasiones para valorar la calidad de una empresa nos dicen “la empresa XXXX va muy bien pues gana dinero” pero la historia nos dices que esto no es suficiente.

Necesitamos un marco de referencia para valorar esas ganancias:

  • Cuánto gana una empresa comparándola consigo misma en ejercicios anteriores – concepto absoluto.
  • Cuánto gana la empresa comparándola con empresas similares del mismo sector – concepto relativo.
  • Cuánto pensamos que va a aganar la empresa en futuros ejercicios –proyección.
  • Cuánto es el capital invertido en la empresa.

Para ello a lo largo de los próximos blogs intentaremos dar claves para entenderlo mejor.

Analizando el balance de una empresa (XII)

En el último blog analizábamos el balance de una forma horizontal intentando interrelacionar activos y pasivos. Ahora lo veremos de forma vertical intentando dar respuesta a cuatro preguntas básicas:

  1. De la financiación total de la empresa ¿cuánto han aportado los socios y cuanto los acreedores (financieros y comerciales)?
  2. De la financiación ajena ¿cuánto es a corto plazo y cuanto a largo plazo?
  3. ¿Cuánto tarda la empresa en pagar sus deudas? ¿puede pagar sus intereses?

Iniciamos nuestro análisis por los recursos propios. Una regla que hay que recordar siempre es que, sin recursos propios, es decir, sin aportación económica de los socios, no hay negocio viable. Para unos negocios harán falta más recursos y para otros menos, pero siempre hacen falta, la financiación ajena puede y debe ayudar pero no puede sustituir a los fondos propios.

Primero hay que hacerse una pregunta: ¿son propios? Contablemente así se contemplan, pero si pensamos que la empresa tiene personalidad jurídica propia los llamados fondos propios no son tales pues los han aportado unos terceros que casualmente son socios pero que tienen sus derechos para retirarlos, cobrar dividendos, etc… Es decir, pensemos que los socios son de alguna forma acreedores también de la sociedad, con un tratamiento especial, pero son acreedores.

Foto blog

Para dar respuesta a la primera pregunta acudimos a una sencilla ratio: Nivel de endeudamiento que es fácil de calcular:

Total pasivo (deudas alargo y a corto plazo) / Recursos propios

Indica el nivel de deuda respecto a las aportaciones de los socios. El financiador debe verificar que las aportaciones de los socios son reales, que no se concretan en promesas de desembolsos futuros (capital suscrito y no desembolsado), tangibles (no Fondos de comercio, intangibles…), a ser posible monetarias (no aportación solo de bienes). Solo empresas adecuadamente capitalizadas son viables a largo plazo, teniendo cada sector su nivel adecuado de deuda respecto a RRPP.

Porcentaje de endeudamiento, es otra forma de verlo.

Total Recursos Propios / Total balance (RRPP y RR Ajenos)

Esta ratio nos indica el porcentaje de aportación de los socios respecto a las necesidades totales de financiación de la empresa. También nos podría aportar un valor teórico de liquidación de la empresa. Ej: Un 30% indica que vendiendo los activos al 70% de su valor contable permitiría pagar a todos los acreedores….salvo los socios.

Plazo del endeudamiento

Pasivo Circulante (Corto plazo) / Total pasivo

Indica el porcentaje de la deuda que vence a corto plazo sobre el total de la deuda. No sólo es importante que la empresa genere dinero para pagar sus deudas, sino que lo haga al ritmo necesario para hacer frente sus calendarios de pagos.

El nivel de endeudamiento de una empresa ha de ponerse siempre en relación con la cuenta de resultados de la empresa y por medio de ella con su generación operativa (ordinaria) de fondos.

Análisis más detallado de este punto (Generación de fondos) lo veremos más adelante. Dicha generación de fondos, como dato “ frío” y poniéndolo en relación con su deuda nos permitirá saber en cuantos años “teóricamente” una empresa en base a su cuenta de resultados podría amortizar su deuda básicamente la de largo plazo, pues la de corto tiende a sustituirse.

Plazo de amortización

Total Pasivo Financiero a LP / Generación de Fondos

Este ratio no es tanto el cálculo de en cuántos años podría la empresa cancelar su deuda sino la tendencia. A mayor ratio, más años y ello supone o mayor deuda o menor generación de fondos.

Ej: ratio 350%: equivalente a 3 / 4 años;   250%: equivalente a 2/3 años, etc,…

Las deudas financieras implican gastos financieros (las deudas comerciales también pero no se detallan pues se pagan vía precio o rappels). Es importante saber la capacidad de hacer frente a esos pagos. Recordemos que el nexo de unión entre las deudas financieras y la cuenta de resultados son los “gastos financieros”. Para ello recurrimos a la ratio de “Cobertura de pago de intereses”

Beneficio antes de intereses e impuestos / Gastos financieros

Esta ratio nos indica el porcentaje del beneficio de explotación que debe dedicar la empresa para pagar a sus acreedores financieros: 120%, 190%, 250%… A mayor ratio, más cobertura y, por tanto, más positivo. El pago de intereses debería incluir todos los debidos por conceptos financieros (interés, comisiones…)

Cuando este ratio empeora debe analizarse si puede deberse a un menor beneficio, a una subida de los tipos o a una mayor deuda. Cobertura muy justas implican que la empresa podría tener que endeudarse (incremento neto) para pagar intereses…. el principio del fin.

Por último una breve referencia a pasivos fuera del balance:

  • Avales y garantías: son obligaciones de la empresa por las que se obliga frente a un tercero. Pueden ser comerciales, las exigen los grandes proveedores para asegurarse que van a cobrar sus ventas con cobro aplazado, o financieras, cuando la empresa está avalando a filiales o a socios por deudas financieras. Son reflejo de obligaciones generalmente de hacer: acabar una obra en plazo, pagar unas facturas, cancelar una deuda de un tercero,…
  • Obligaciones laborales: Compromisos futuros de las empresas respecto a planes de pensiones, indemnizaciones… etc.

Analizando el balance de una empresa (XI)

En el último capítulo de nuestro blog de “análisis de balances” analizamos el concepto de Activo Circulante Neto (ACN). Allí comentamos que el crecimiento de las empresas implica generalmente un crecimiento del ACN. Hoy veremos que podemos llevar este ratio a días para una lectura más fácil del mismo.

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Yéndonos al ejemplo del capítulo X veíamos que el ciclo de maduración en días era de 105 días (60 días de existencias, 90 días de cobro medio de clientes y 45 días de plazo medio de pago a acreedores y proveedores). No obstante una política comercial más agresiva dando mayor crédito comercial- a pesar de la oposición del Director Financiero de la empresa- amplió el plazo de cobro de 90 a 120 días llevándose el ciclo de maduración a 135 días. Este un buen indicador para comparar con el mismo ciclo de años anteriores. Cambios significativos deben aclararse y justificarse.

Generalmente nos preguntamos cuál es el nivel de deuda financiera a corto plazo que una empresa debe tener. Una aproximación a la misma es conocer el nivel de compras-teóricas – diarias que hace la empresa. Con un simple ratio de Compras/ 365 días, nos da un importe en euros. Si multiplicamos este importe por los días del ciclo de maduración nos ofrece un importe teórico máximo de financiación a corto plazo.

En este punto nos remitimos a lo que comentamos en los primeros blogs, los ratios son como las analíticas de un paciente. Un indicador por si mismo no suele tener significado si no se conoce al paciente y sus hábitos de vida. Al igual que un doctor no es un programa informático sino que interpreta los análisis junto a otros factores, el analista debe hacer lo mismo con los ratios.

Un último apartado del análisis horizontal del balance es relacionar los activos con los pasivos por su nivel de vinculación o garantías.

Las situaciones más habituales son las siguientes:

  • Activos fijos (terrenos, inmuebles,..) hipotecados en garantía de pasivos financieros generalmente a largo plazo y que suelen responder a financiación directa. Ej: compro un inmueble con un préstamo, hipotecando el bien que compro.
  • Activos fijos (maquinaria,…) comprados con condición resolutoria, es decir, que si no se pagan en su totalidad pueden revertir al vendedor, pues mantiene un derecho sobre ello.
  • Activos en régimen de leasing o arrendamiento financiero. Propiedad condicionada al pago de las cuotas.
  • Afectaciones o pignoraciones (*) de cuentas de clientes en garantía de deudas.
  • Afectaciones o pignoraciones de las existencias en favor de acreedores. No suele ser muy habitual pues cualquier modificación de las existencias pignoradas – como una venta – implica el control y despignoración de las mismas siendo muy costoso el proceso con riesgo de bloquear la actividad comercial.
  • Saldos de tesorería, saldos en bancos, – generalmente clasificados como inversiones financieras– pero que en la práctica no son disponibilidades líquidas pues son saldos bloqueados en garantía del buen fin de financiaciones.

(*) la pignoración es un derecho real de garantía que implica su formalización en documento público (ante fedatario público) para que surta efectos ante terceros.