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Analizando el balance de una empresa. Cuenta de Resultados. (XIV)

Continuando con el análisis de la cuenta de resultados, nos valdremos de una serie de ratios (cualitativos y cuantitativos) que nos permiten enfoques y visión de conjunto.

Cualitativos: Entre otros veremos

  • Los ingresos de las empresas son producto de las ventas de bienes y/o servicios. Ello determinará sus principales márgenes.
  • Aunque ya esté visto, se ha de analizar dónde está el grueso de las ventas, si son productos de nuevos lanzamientos, productos consolidados o ya en decadencia
  • Son ventas nacionales o exportaciones.
  • Muchos sectores tienen ratios de eficacia en relación con sus medios o inversiones. Ej: en el comercio se usan habitualmente ratios como ventas/empleado o ventas/m2 de superficie, imaginaros cómo ha cambiado estos ratios con la aparición con las ventas “online” vs grandes almacenes. En transporte pasajeros se usa habitualmente el ratio de ocupación de asientos, en el sector del automóvil el de los trabajadores por coche fabricado o en el sector lácteo litros/vaca…Análisis de un balance

Cuantitativos:

Lo primero que tenemos que pensar es si la empresa utiliza los medios contables a su alcance para minimizar ingresos/gastos o no. Ejemplo de ello son empresas que activan gastos (vía trabajos realizados para el inmovilizado,…) contabilización de existencias (lifo, fifo,…) amortizaciones lineales o aceleradas, leasing…

Utilizaremos tres bloques de ratios que nos permitan 1) Una visión horizontal, y por tanto una evolución hacia el pasado 2) Una visión vertical que nos aporte los márgenes o distribución de gastos  y 3) Proyecciones con visión de futuro.

Con una visión horizontal veremos….

  1. El análisis de la evolución pasada debe contemplar un mínimo de tres años. Deben conocerse situaciones anómalas o extraordinarias que pudieran distorsionar la evolución de la sociedad (ingresos o perdidas extraordinarias, integración o segregación d empresas,..) de empresas, o que tengan periodos de maduración de productos que excedan un ejercicio (astillero, promotor, …).
  2. Analizaremos los cambios que puedan producirse en unidades monetarias pero también en volúmenes. Ej.: Una empresa aceitera puede vender menos en euros pero más en litros ante una bajada de precios del aceite. No sirve que el analista diga lo que es obvio: “la empresa ha vendido más o ha vendido menos”, hay que investigar el por qué, pues de otra forma podemos estar castigando a una empresa que lo ha hecho bien y premiando a otra que lo hizo…no tan bien.

Con una visión vertical conoceremos cómo se distribuyen o imputan los gastos en los que incurre la empresa para vender su producto: compra de mercancías, gastos de personal, gastos financieros, consumo del inmovilizado (amortizaciones),… hay gastos que pueden periodificar y repartirse en varios ejercicios. Nosotros, como analistas financieros, estaremos más interesados en saber cuándo se ha pagado de lo que se ha consumido más que cuánto y eso lo veremos con el análisis de flujos. Ejemplo: Un tema recurrente, despidos por reconversión, se pagan las indemnizaciones este año pero podría repartirse como gasto o inversión en varios ejercicios.

Puesto que la asunción de riesgo debe realizarse con una visión de futuro de lo que ocurrirá, y para esto desgraciadamente querido lector no hay bola de cristal, debemos analizar cuándo nuestra préstamo o inversión es a medio/largo plazo, las proyecciones de las empresas, que para empezar no todas tienen. Al analista se le pide un cierto espíritu crítico o, mejor dicho, realista de lo que plantean las empresas. Ninguna empresa que se precie, salvo que sea para justificar despidos, presentará proyecciones a la baja. ¿Qué mínimos debemos contemplar? Algunas pistas: no hay crecimiento de ventas sin aumento de circulante (si vendó más, tendré más cuentas de clientes), generalmente en sectores industriales una empresa debe invertir todos los años al menos lo que amortiza, ¿puedo vender más estando en ciclo recesivo?, ¿contemplan en las proyecciones la amortización de mi préstamo?…

Con una visión global pensemos que, al igual que el balance, la cuenta de resultados tendrá su propia estructura dependiendo del tipo de actividad. Así por ejemplo, en una empresa de servicios, el margen bruto será mucho mayor que una industrial pues la materia prima tendrá menos peso y los gastos de personal si lo tendrán.

Continuará

Analizando el balance de una empresa (XI)

En el último capítulo de nuestro blog de “análisis de balances” analizamos el concepto de Activo Circulante Neto (ACN). Allí comentamos que el crecimiento de las empresas implica generalmente un crecimiento del ACN. Hoy veremos que podemos llevar este ratio a días para una lectura más fácil del mismo.

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Yéndonos al ejemplo del capítulo X veíamos que el ciclo de maduración en días era de 105 días (60 días de existencias, 90 días de cobro medio de clientes y 45 días de plazo medio de pago a acreedores y proveedores). No obstante una política comercial más agresiva dando mayor crédito comercial- a pesar de la oposición del Director Financiero de la empresa- amplió el plazo de cobro de 90 a 120 días llevándose el ciclo de maduración a 135 días. Este un buen indicador para comparar con el mismo ciclo de años anteriores. Cambios significativos deben aclararse y justificarse.

Generalmente nos preguntamos cuál es el nivel de deuda financiera a corto plazo que una empresa debe tener. Una aproximación a la misma es conocer el nivel de compras-teóricas – diarias que hace la empresa. Con un simple ratio de Compras/ 365 días, nos da un importe en euros. Si multiplicamos este importe por los días del ciclo de maduración nos ofrece un importe teórico máximo de financiación a corto plazo.

En este punto nos remitimos a lo que comentamos en los primeros blogs, los ratios son como las analíticas de un paciente. Un indicador por si mismo no suele tener significado si no se conoce al paciente y sus hábitos de vida. Al igual que un doctor no es un programa informático sino que interpreta los análisis junto a otros factores, el analista debe hacer lo mismo con los ratios.

Un último apartado del análisis horizontal del balance es relacionar los activos con los pasivos por su nivel de vinculación o garantías.

Las situaciones más habituales son las siguientes:

  • Activos fijos (terrenos, inmuebles,..) hipotecados en garantía de pasivos financieros generalmente a largo plazo y que suelen responder a financiación directa. Ej: compro un inmueble con un préstamo, hipotecando el bien que compro.
  • Activos fijos (maquinaria,…) comprados con condición resolutoria, es decir, que si no se pagan en su totalidad pueden revertir al vendedor, pues mantiene un derecho sobre ello.
  • Activos en régimen de leasing o arrendamiento financiero. Propiedad condicionada al pago de las cuotas.
  • Afectaciones o pignoraciones (*) de cuentas de clientes en garantía de deudas.
  • Afectaciones o pignoraciones de las existencias en favor de acreedores. No suele ser muy habitual pues cualquier modificación de las existencias pignoradas – como una venta – implica el control y despignoración de las mismas siendo muy costoso el proceso con riesgo de bloquear la actividad comercial.
  • Saldos de tesorería, saldos en bancos, – generalmente clasificados como inversiones financieras– pero que en la práctica no son disponibilidades líquidas pues son saldos bloqueados en garantía del buen fin de financiaciones.

(*) la pignoración es un derecho real de garantía que implica su formalización en documento público (ante fedatario público) para que surta efectos ante terceros.

Analizando el balance de una empresa (X)

Hace unas semanas hablábamos del análisis horizontal del balance y comentábamos el Fondo de Maniobra. Hoy nos centraremos en el Activo Circulante Neto. ¿Cómo lo definimos?

La forma más encilla es indicar como se calcula: saldo de existencias + saldo de clientes – saldo de proveedores y acreedores.

ACN = Existencias + clientes – Proveedores –Acreedores.

Su gran diferencia respecto al ratio de Fondo de Maniobra es que excluimos las partidas financieras o no afectas a la explotación, por lo tanto no incluimos ni tesorería o similares en el activo ni deuda financiera a corto plazo en el pasivo.

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Por tanto son las partidas del balance que están en relación directa con las ventas de la empresa. A mayores ventas generalmente habrá mayores existencias, mayores saldos de clientes y mayores saldos debidos a proveedores y acreedores. Con ello pretendemos conocer cuáles son las necesidades líquidas que las empresas requieren para financiar su crecimiento orgánico, dado que generalmente incrementos de ventas suelen implicar incrementos de las partidas incluidas en el ACN.

Cuando el ACN lo ponemos en relación con las ventas, vemos que tiende a mantenerse en porcentaje o términos relativos, pero crece en términos absolutos. Con un sencillo ejemplo lo veremos mejor:

EMPRESA XXX                    AÑO N                                      AÑO N +1                                                

VENTAS                                   10.000.000 €                      12.500.000 €

CLIENTES                                2.500.000 €                         3.130.000 €

EXISTENCIAS                        1.500.000 €                         1.870.000 €

PROVEEDORES                    -1.130.000 €                       -1.400.000 €

ACN                                           2.870.000 €                         3.600.000 €

VARIACION ACN                                         730.000 €

Para hacer fácil el cálculo hemos asumido que los plazos de fabricación (60 días), cobro (90 días) y pagos (45 días) se mantienen invariables en los dos ejercicios. Por ello el ACN sobre facturación se mantiene en un 28/29%. No obstante, un incremento de facturación del 25%, implica un crecimiento en términos absolutos de 730.000€ que hay que financiar. Como regla general una empresa que crece -aunque no invierta- siempre tendrá un crecimiento de ACN, lo que le drenará liquidez y debemos analizar cómo financia esa empresa dicho crecimiento de ACN. Curiosamente cuando una empresa decrece, también lo hace su ACN y se genera liquidez.

Si la empresa para crecer opta por sacrificar plazo de cobro (es decir da más plazo a sus clientes para pagar, más crédito comercial) sus necesidades serán mayores. Ej Si la empresa XXX ampliara plazo de cobro de 90 a 120 días su cuenta de clientes pasaría a ser 4.150.000 €, siendo su ACN del año N+1 del 1.766.667 € y por lo tanto requerirá mayor financiación para su crecimiento. Una disputa habitual en las empresas entre el Dep Comercial y el Financiero es por temas como este. ¡Ya sabéis por que!.

Cualquier cambio significativo en el porcentaje de ACN sobre ventas debe ser analizado pues aunque justificado (mayor crédito comercial, acopio de existencias o pronto pago a proveedores entre otros motivos) implicará mayor necesidad de financiación, por ello es importante ver siempre el histórico de la empresa.

Continuará

Analizando el balance de una empresa – el activo circulante (V)

Tras los posts anteriores el último apartado que nos queda por analizar del activo circulante de una empresa es el de la Tesorería.

La tesorería, llamada “efectivo y otros activos líquidos” así como “las inversiones financieras a corto plazo”, recoge los activos más líquidos de la empresa, en concreto la caja (dinero en efectivo) cuentas en los bancos y otros activos de fácil realización como fondos o depósitos a corto plazo.

El que una empresa tenga mucha tesorería nos debe hacer pensar, pues habitualmente no ocurre así.

Primero hemos de valorar qué hace la empresa. En algunos sectores, todas las ventas tienden a ser en efectivo y esto es más frecuente cuanto más cerca se está del destinatario final. Pensemos en supermercados, restauración, tiendas de confección o talleres. El porcentaje de cobros en efectivo es alto mientras los pagos a sus acreedores (nóminas, seguridad social,..) o proveedores (compras) son a un mes o más. Ello puede justificar sobradamente la liquidez de la empresa.

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Pero hay otras situaciones que requieren mayor estudio. Puede haber una tesorería alta compuesta por liquidez que no es real. En ocasiones las empresas contabilizaban como tesorería los límites disponibles en póliza de créditos con bancos (Incrementando en igual importe su deuda bancaria). Esta práctica es cada vez menos frecuente pero en ocasiones – y sobre todo en estado provisionales- todavía ocurre. La experiencia nos dice que cuando hay problemas esa liquidez desaparece pues el banco les bloquea o imposibilita su disposición.

También dentro del apartado de liquidez puede haber saldos no disponibles que están comprometidos en garantía de operaciones de riesgo. Es habitual que en el mundo de las pymes importes que se les abona por descuento comercial o similar, parte se quede en cuenta en garantía de potenciales devueltos o incluso saldos pignorados en garantías de préstamos.

Como indicábamos al inicio, el peso de estas partidas de liquidez no debiera ser relevante en el balance pues generalmente no es el fin de ninguna empresa el acumular activos líquidos, cuando su objetivo es el de fabricar productos para su venta o prestar servicios. Por definición, en una empresa industrial siempre será más rentable, y aportará un potencial mayor valor añadido, el tener existencias o incluso conceder más plazo de pago a sus clientes. Si el producto es bueno siempre será mejor tener un almacén lleno, dispuesto para su venta, que una cuenta corriente llena sin saber qué hacer con ella.

Recordemos que alta tesorería, una vez descartado el aspecto sectorial, puede reflejar una bajada de actividad (cobro más de lo que compro), poca rentabilidad de las ventas o que dicha liquidez no sea tal.

Analizando el balance de una empresa – el activo circulante (IV)

Continuando con posts anteriores, nuestro siguiente paso es analizar la cuenta de clientes. Esta partida del activo refleja las deudas que los clientes tienen con la empresa por la compra de sus productos o por su prestación de servicios.

La capacidad de generar efectivo de una empresa depende de la calidad de sus cuentas a cobrar. De nada sirve vender mucho si luego no se puede cobrar.

En general, es más fácil valorar la cuenta de clientes que la de existencias, pues suelen estar documentadas (facturas, letras, recibos, certificaciones….) detallando nombres, importes y plazos, así como la calidad de los deudores. Además pueden existir compañías de seguros o caución que pueden asegurar el buen fin de los cobros.

La cuenta de clientes es el activo más líquido del balance – al margen de la tesorería claro – pues es el activo que está más cerca del fin del ciclo de actividad de la empresa.

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Generalmente es una partida a corto plazo que las empresas suelen financiar con deuda a corto plazo, por eso una primera aproximación para analizar la cuenta de clientes es conocer los plazos de cobro de la cartera. Un método sencillo de calcularlo es poner en relación el saldo de clientes con el nº de días que tarda en cobrar. Como la cuenta de clientes se nutre de las ventas para su cálculo hacemos la siguiente ratio:

Clientes (incluye IVA) / Ventas netas (no incluye IVA) x 365.

Este ratio nos da el plazo de cobro de las facturas. No es una cifra “mágica” pues no hay un ratio “ideal” pero nos permite comparar a la empresa consigo misma respecto a otros años y si es posible con empresas del sector.

Ej: La empresa Crowd tiene un saldo de clientes de 250.000 € siendo sus ventas anuales de 1.200.000€ .Por tanto 250.000 / 1.200.000= 20,83% x 365= 76 días. Este es el plazo medio de cobro, desde que factura hasta que el dinero está en la cuenta del banco.

Puede que el balance de la empresa no refleje todos los clientes a cobrar, pues puede haber efectos descontados en bancos o ventas factorizadas. En ese caso habría que “engrosar” el saldo.

Diferencias sustanciales en los plazos de cobro de un ejercicio a otro hay que valorarlas.

Un incremento en el plazo puede implicar que la empresa facilita mayor plazo de pago a sus clientes (Oferta comercial, presión de la competencia, exigencia cliente,…). También un mayor plazo puede implicar que hay cartera que no se puede cobrar y la empresa no ha dado el paso de calificarla como dudoso o incluso provisionarla como impagado.

Una disminución implica menor plazo de cobro debido a descuento por pronto pago, posición dominante, o incluso que la empresa ha factorizado – vendido – su cartera de clientes.

En cualquier caso, los ratios financieros tienen limitaciones: ventas estacionales distorsionan (imaginar una empresa que fabrica hielo o juguetes) u operaciones de factoring, y algo muy importante: la cuenta de clientes debe reflejar las deudas de los clientes por operaciones habituales no extraordinarias. Cuando las empresas incluyen entre sus deudores a deudas que no son operaciones recurrentes o habituales todo se distorsiona Ej.: Un transportista vende un camión de su flota con pago aplazado.

Otro medio para valorar la calidad y viabilidad de cobro de la cartera de clientes es la provisión que dote una empresa para reconocer sus morosos. La dotación es un gasto en la cuenta de resultados y se abona en la cuenta de provisiones que aminora el saldo de clientes. No implica que sean clientes incobrables pero sí que hay dificultades. A las empresas les cuesta mucho dar el paso de provisionar pues es una disminución directa del beneficio y no siempre es deducible fiscalmente (Hacienda exige unos requisitos para ello).

Una vez analizadas las cuentas de existencias y de clientes tenemos definido el ciclo de conversión de caja de la empresa que se inicia con la compra de la materia prima y termina con el cobro definitivo del producto o servicio prestado.

El ciclo de caja de la empresa Crowd es de aproximadamente 142 días, 66 días de almacenamiento y fabricación y 76 de cobro. Este dato más adelante lo pondremos en relación con determinadas partidas del pasivo y veremos cómo deben encajar.

En próximos posts hablaremos sobre el pasivo.

Analizando el balance de una empresa – el activo circulante (III)

En un post reciente hablamos del activo fijo de las empresas. Hoy continuamos con el análisis del activo circulante.

¿Qué es el activo circulante? Son las partidas del activo que reflejan la transaccionalidad o ciclo de actividad habitual de la empresa. Lo que fabrica (existencias), lo que vende (clientes) y lo que cobra (efectivo).

También podemos definirlo como el activo de la empresa (coincide con el ciclo operativo) que se utiliza en la explotación durante un periodo de tiempo (generalmente un año) pudiéndose transformar en efectivo a corto plazo.

Siempre debemos recordar que cuando se realiza un análisis desde la óptica del prestamista es prioritario conocer la capacidad de transformar los activos en dinero. Si prestamos dinero hemos de saber la capacidad del prestatario para reembolsarlo y ya sabemos que los préstamos no se devuelven con beneficios (que siempre son deseables para conocer continuidad de la empresa) sino con liquidez (capacidad de generar efectivo o crédito para pagar).

Dentro de las tres grandes partidas del circulante (existencias, clientes y tesorería) hoy iniciamos existencias o también llamadas inventarios. La cifra de existencias refleja el saldo monetario del valor de las mercancías o productos para la venta de la empresa desde el momento de su adquisición hasta su venta. Incluye materias primas, productos semiterminados o en fase de producción y productos terminados listos para su venta. Es la parte del activo circulante puesto a la venta por la empresa (una camisa, una fresadora o un piso por una inmobiliaria)

Es un activo difícil de valorar, primero por su complejidad y en ocasiones ubicación. Además recordemos que si una empresa va mal uno de sus problemas puede ser que el producto no se vende bien, por tanto la valoración contable de las existencias puede diferir de su valor de mercado.

La cuenta de existencias se incrementa por las adquisiciones más el valor añadido que se le da al producto durante su fabricación y disminuye con las mercancías vendidas o que se dan de baja por deterioro u obsolescencia (provisiones).

¿Cómo valora una empresa sus existencias? Existen varios criterios:

  1. FIFO (First In First Out): Supone que los primeros productos que son fabricados /comprados son los primeros en venderse. Con este sistema el valor asignado a las existencias se aproxima bastante al valor de reposición o de mercado.
  2. LIFO (Last In First Out ) Presupone que los productos más recientes (comprados o fabricados) son los primeros en venderse. Ello implica que los artículos en existencias están valorados por debajo de su precio de mercado.
  3. Coste medio o por precio medio ponderado. Refleja un coste promedio entre FIFO y LIFO, asignando un coste medio a las existencias.
  4. Coste específico: Es aplicable cuando el coste de un artículo por su valor de fabricación o compra individualizado del bien, es conocido o de importe significativo.

Los sistemas de valoración dependerán de la actividad de la empresa, no es lo mismo un concesionario de coches o una inmobiliaria que un fabricante de tornillos.

Un segundo aspecto a valorar es el desglose de las existencias: materias primas, productos en curso de transformación o fabricación o productos terminados. En caso de liquidación la venta de los mismos será más fácil si son primas o si son terminados.

aislephotoLas existencias siempre deben tener una relación/proporción con el volumen de compras. Una variación importante en el volumen de existencias respecto a las compras nos debe hacer considerar qué está ocurriendo. Pueden haber muchas respuestas: acumulación especulativa ante una posible subida de precios, compras con importantes descuentos, esperada subida de ventas o simplemente que no se venden.

Hay ocasiones en que las empresas tienen unos procesos productivos que imposibilitan parar sus procesos (como, por ejemplo, el vidrio o perfiles de aluminio) aunque las expectativas de ventas no se cumplan.

Salvo con una presencia directa en los almacenes de una empresa es muy difícil para un analista conocer el volumen óptimo de existencia por eso debemos acudir a indicadores objetivos y el más sencillo es calcular las existencias respecto al “Coste de mercancías vendidas”(CMV) dato que obtendremos de la cuenta de pérdidas y ganancias. Este dato se puede transformar en días medios de estancia de las existencias en el activo de la empresa multiplicándolo por 365.

Ej: La empresa Almacenes Crowd tiene cifra de existencias por 450.000 € y un CMV de 2.500.000 €. Por lo tanto el porcentaje es del 18% (450.000/2.500.000) que calculado en días son 66 días (365 x 18%). Simplificando podríamos decir que la empresa tarda una media de 66 días en comprar, fabricar y vender sus productos o que sus productos están una media de 66 en el almacén.

Un incremento de existencias tiene una segunda derivada, como incremento de la cifra de beneficios, pero eso lo analizaremos cuando lleguemos a la cuenta de pérdidas y ganancias.