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Digitalízate o desaparece. Libros (I)

Hoy comenzamos una nueva serie de posts en los que vamos a comentaros los libros que estamos leyendo, principalmente sobre nuevas tecnologías y economía, que creemos pueden ser de vuestro interés.

Nos gustaría iniciar esta primera entrega con un libro publicado recientemente “Digitalízate o desaparece” de Adolfo Ramírez Morales.

Portada_libro_digitalizate_o_desaparece_Adolfo Ramirez

¿Qué fue lo primero que nos llamó la atención? El propio título, que refleja en sí mismo una realidad que ya forma parte de nuestro presente. Es muy posible que todos o al menos muchos de nosotros nos hayamos visto antes o después en una situación profesional o personal en la que si no conocías y/o utilizabas ciertas aplicaciones, programas, dispositivos o tecnología, no estabas al día y/o no podías integrarte en alguna conversación.

Vivimos actualmente en un proceso continuo de cambio tecnológico, que podemos definirlo con el adjetivo “disruptivo”1, muy empleado en la actualidad. Expresa en una sola palabra todo lo que suponen los cambios en la comunicación e interacción entre personas, en la forma de trabajar, las facilidades que implican, el ahorro o pérdida de tiempo según se mire; otras opciones de ocio y por encima de todo ello, el gran acceso a información que se tiene, con la complejidad que conlleva su manejo e interpretación.

Y os preguntaréis ¿entonces ahora qué hacemos? El autor nos proporciona algunas pautas para poder hacer frente a este cambio continuo desde el punto de vista empresarial y nos habla de las 7 dimensiones en las que enfocarnos para caminar hacia la transformación digital:

  • Cultura y comunicación: análisis y diagnóstico de la cultura corporativa, ya que es el elemento que va a determinar el éxito de nuestra transformación. Es aquello que nos guía, nos dice cómo comportarnos y hacer las cosas, siendo así la base sobre la que empezaremos a trabajar.
  • Experiencia del cliente: la importancia de la escucha activa, a través de todos los medios existentes y sin perder la interacción personal, para poder conocer al cliente y poder crear experiencias que impacten en él y que supongan una diferencia competitiva.
  • Nuevo modelo de organización: avanzando hacia otros modelos, como el liderazgo colaborativo, en el que la autoridad viene dada por la credibilidad y actuación, y no solo por el puesto; siendo la toma de cierto tipo de decisiones algo consensuado con el equipo.
  • Conectar el talento: hacerlo en línea con el cambio y ser capaces de transmitir a toda la organización lo que se quiere hacer, cómo se quiere llevar a cabo, cómo debe cada persona en la organización integrarlo en su día a día, incluyendo la formación (su hoja de ruta), y teniendo también en cuenta si deben adaptarse los entornos de trabajo para ayudar a facilitar el viaje hacia el cambio. Algo así como ocurre en el mundo de la actuación, que la caracterización ayuda a los actores a interpretar su papel, les hace ponerse en situación.
  • Tecnología en armonía con el negocio: términos desde “big data”, pasando por “blockchain” y ciberseguridad. Conociéndolas y empleándolas para potenciar la organización, según lo que se necesite por el tipo de negocio,  pero también el trabajo del día a día que realizan las personas que conforman el equipo.
  • Simplificación de procesos y priorización: podemos ayudarnos de herramientas o metodologías existentes como es el “design thinking”, con ayuda de las personas que componen la organización y que conocen los procesos internos, pero también de los clientes.
  • Innovación: en todos los procesos, y en la que puedan participar todas las personas de la empresa, además de fomentar el emprendimiento y la inquietud por innovar, crecer y mejorar.

Y tras diseñar y planificar cómo realizar el cambio, ¿qué nos queda por hacer? Llevarlo a cabo, es decir ejecutar el plan trazado mediante una estrategia que se materializa en diferentes acciones, y que mediremos con indicadores para poder hacer un seguimiento, y cambio o mejora si aplica. Si combinamos una correcta ejecución del plan con una buena estrategia diseñada, tenemos altas probabilidades de tener éxito en nuestro proceso de transformación digital en la compañía, ya que tal y como reseña el autor en el libro y como hemos podido experimentar en nuestra vida profesional, “los pequeños actos que se ejecutan son siempre mejores que todos aquellos grandes que se planean” (George E. Marshall).

Si pudiéramos resumir el mensaje del libro, hablaríamos de: poner en el centro a las personas, tanto al cliente externo como interno de la organización, ser capaces de no perder la capacidad de seguir aprendiendo, formándonos, conociendo y desarrollando nuevas herramientas y metodologías para realizar nuestra actividad diaria, pero también para comenzar nuevas tareas y proyectos que hasta el momento no hayan surgido y es posible que ni siquiera se hubiesen ideado. Para ello hay que facilitar la comunicación e interacción entre todas las partes implicadas, para lo que nos es de mucha ayuda la innovación tecnológica que hemos visto y en la que estamos inmersos desde hace ya algunos años, porque tal y como nos comenta el autor, todas las personas son líderes de proximidad en la organización, porque liderar no es solo dirigir un equipo de personas, también es innovar, participar, colaborar en conjunto con una meta común.

Si quieres saber más: Libro “Digitalízate o desaparece”

Esperamos que esta nueva serie de entradas os guste, y si tenéis alguna sugerencia o recomendación sobre algún libro que hayáis leído en temas de tecnología, economía o innovación, estaremos encantados de conocerlos.

Disruptivo1: que produce disrupción (rotura o interrupción brusca). Definición según la RAE.

Resumen 2017 Global Investment Survey: ¿Qué buscan los inversores en la actualidad? 

Inversión_riesgo_millenial_futuroHoy resumiremos la información publicada sobre la encuesta realizada por la gestora internacional de fondos Legg Mason (Global Investment Survey), que recoge las expectativas de los inversores a nivel global y nacional, de 17 países en total, enfocándose en tres puntos:

  • Percepciones vs realidad:

Con los datos obtenidos, se ha observado que hay diferencia entre la percepción y la realidad de los inversores, lo que indica que se subestima el nivel de riesgo que se asume. Al recuperarse los mercados tras la crisis financiera del año 2008, el riesgo al que se enfrentan los inversores será mayor al no aprovechar otras oportunidades de inversión que supongan una rentabilidad más segura a largo plazo. Aun así, un porcentaje alto de los inversores decide dónde invertir basándose en la información que conocen y en lo que les rodea, pero no tienen tan en cuenta la información que actualmente tienen a su disposición para actualizarse y estar al día.

Si nos focalizamos en los datos de España, y se comparan con los obtenidos a nivel global, se puede ver que un 27% de los encuestados considera que hay una fuerte influencia actual de la crisis financiera previa y un 47% piensa que se trata solo de una cierta influencia tanto en el ahorro como en las decisiones de inversión. Este hecho resulta reseñable si nos referimos a la generación “millenial”, ya que cuando comenzaron a obtener sus propios ingresos se estaba viviendo una época de crisis, por lo que este hecho impactó en sus hábitos de inversión, ahorro y gasto. Un cambio de comportamiento que se asemeja al de la generación de sus abuelos, pero también se observa que son menos reacios al riesgo en inversión que la generación de sus progenitores (“baby boom”). Los efectos de estas tendencias en el futuro podrán convertirse en: preferencia por el ahorro o la inversión vs consumo, una mayor consideración hacia factores de tipo ambiental, social o de gobierno corporativo, es decir en base a sus valores personales, y una mayor demanda de información directa gracias a la tecnología en temas de inversión.

  • Humanos vs máquinas:

Se está produciendo una nueva revolución que nos afecta en nuestro día a día en diferentes ámbitos y que tiene como denominador común la tecnología. En el campo de las finanzas y concretamente en el de las finanzas personales se han producido cambios relevantes. Se comienza a buscar información financiera sobre ahorro e inversión en la red (prensa especializada, blogs…), así como a usar cada vez más aplicaciones que ayudan a la gestión de las finanzas propias, las cuales se basan en algoritmos que según unas pautas previamente configuradas, deciden dónde y cómo se invierte nuestro capital. Pero aun así, sigue siendo importante el factor humano para el 60% de los encuestados. El hecho de saber que hay personas detrás del proceso, ofreciendo actividades de planificación y asesoramiento financiero, buen servicio de atención al cliente y orientación en el proceso a través de interacción personal vía internet y telefónica principalmente. En este caso también se observan porcentajes mayores en el uso de webs y aplicaciones financieras (gestor de fondos, intermediario financiero y finanzas personales) por parte de la generación “millenial” frente a las generaciones anteriores.

Por todo ello, encontrar el punto de equilibrio integrando la tecnología (alcance y flexibilidad) junto con el asesoramiento personal (enfocado en los objetivos de cada cliente) será clave en los próximos años.

  • Juventud vs experiencia:

En la situación en la que vivimos y tras la crisis financiera más reciente, se vislumbra que el objetivo de poder vivir adecuadamente tras la jubilación será más complejo para las generaciones venideras y actuales que para aquellas que actualmente se encuentran en esa época vital o están más próximas a ella (generación “baby boom” y anteriores). En cambio, la preocupación en relación a la seguridad financiera durante la jubilación se observa en todas las generaciones que conviven actualmente (considerando mayores de edad).

A nivel global los expertos consideran que los inversores no están ahorrando lo necesario para el momento en el que se jubilen. Y esto se debe en muchos casos, a que el ahorro que se obtiene mediante los planes de pensiones de aportación definida es inferior al volumen de ingresos que se espera será necesario. Estos planes no son los únicos a través de los que se puede obtener rentabilidad a futuro, también hay que considerar otras inversiones realizadas tales como el patrimonio que se posea y en especial, el de tipo inmobiliario que pueda revalorizarse con el tiempo. Con esta situación, y haciendo una previsión a futuro, los inversores tienen varias alternativas: realizar un mayor ahorro durante los años que les quedan para alcanzar la jubilación, invertir de una manera menos conservadora o adaptarse a un nivel de vida más bajo para ese momento. La generación X y “millenial” pueden mejorarlo trazando un plan de inversión a largo plazo, con estrategias orientadas a resultados, asumiendo en cierto porcentaje mayores riesgos y diversificando su cartera con productos más flexibles, diferentes activos y participando en inversiones alternativas.

Ahorrar implica retrasar el consumo actual para poder financiar el que se prevé tener a futuro. Las generaciones más jóvenes se enfrentan a una situación diferente a la vivida por sus antecesores, por lo que su perspectiva en relación a la inversión y al ahorro irá cambiando según lo vaya haciendo tanto su situación personal como lo que ocurra a nivel nacional y global.

Más información: Encuesta 2017 Global Investment Survey

Hacia un nuevo cambio en el ecosistema financiero: más allá del FinTech

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El Foro Económico Mundial junto con la consultora Deloitte han publicado recientemente el 3er informe sobre las fintech y otras fuerzas disruptivas (“Más allá del FinTech: una evaluación pragmática del potencial de disrupción en la industria de los servicios financieros”). Han realizado una evaluación sobre su aparición y el papel transformador que tienen en la industria de servicios financieros tanto a nivel general como en algunas áreas específicas como gestión de pagos, seguros, banca digital, préstamos, gestión de inversiones, crowdfunding de capital e infraestructura de mercado.

Para su realización han contado con diferentes organizaciones, servicios financieros, profesionales del sector público y académico así como con la colaboración de comunidades de innovación y tecnología.

El proyecto “Innovación disruptiva en los servicios financieros” del que forma parte este informe, se inició en el año 2014 en el marco de la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos. Y en él,  se ha ido estudiando el impacto que las innovaciones están teniendo en este sector, a la par que se determina como todas las partes interesadas están implicadas en el mismo y cómo podrían verse afectadas, ya estemos hablando de aquellas empresas o instituciones que llevan más tiempo o compañías de reciente creación.

En este nuevo estudio, han tratado de dar respuesta principalmente a las siguientes preguntas:

– ¿Cuáles son las innovaciones que más han impactado en el ecosistema financiero desde el último informe (2015) y cuáles son las ideas que no han producido ningún impacto?

– ¿Cómo afectarán estas innovaciones en el futuro a la forma en que los servicios financieros se estructuran, provisionan y se utilizan?

– ¿Cuáles serán las implicaciones de estas innovaciones en el sistema financiero?

Y como respuesta a estas cuestiones, se ha observado que las empresas fintech, consideradas como pequeñas compañías con tecnología habilitada para los servicios financieros, han tomado la iniciativa en la innovación tecnológica dentro del sector financiero, y han definido la dirección, la forma y el ritmo al que se ha producido esta innovación. También han triunfado en muchos casos como empresas independientes y se han convertido en una parte destacada dentro de la cadena de valor, cambiando y transformando las expectativas del cliente, así como generando nuevas experiencias de usuario. También han mostrado el camino a las grandes empresas tecnológicas como por ejemplo Google o Apple, para poder entrar dentro de un nuevo mercado como es el financiero y ofrecer diferentes servicios.

Las fintech han cambiado la forma en la que los servicios financieros se estructuran y han variado el tipo de hábitos de consumo de los clientes, pero lo que aún no han logrado es establecerse como los actores principales dentro de este entorno, cuyo protagonismo sigue siendo de los actores tradicionales, con los que han realizado acuerdos y asociaciones en algunos proyectos o colaboran con ellos en la externalización de sus departamentos de innovación.

En el proyecto llevado a cabo se han identificado 8 fuerzas disruptivas que tienen el potencial para cambiar el panorama competitivo del ecosistema financiero:

  1. Reducción de costes: El cambio de estándares en el mercado debido a las nuevas tecnologías va a suponer un menor gasto para las entidades, gracias a la externalización, automatización y mutualización (estandarización de procesos y evitar duplicidades entre compañías).
  2. Redistribución de beneficios: La tecnología y las nuevas asociaciones entre diferentes compañías o instituciones, implica cambios en las cadenas de valor tradicionales consideradas hasta el momento, al establecerse una relación directa con el cliente o por el acceso de este a diversas cadenas de valor de diferentes tipos de productos que hacen que los beneficios se redistribuyan entre diversos actores.
  3. Propietarios de la experiencia de usuario: Los distribuidores disfrutarán de una posición de fortaleza estratégica como creadores de la experiencia del cliente y al tener el conocimiento de cómo estos perciben y ven los productos, permitiendo realizar por ejemplo recomendaciones. Los fabricantes evolucionarán buscando una mayor escala de aplicación o especialización dentro de un área.
  4. Aumento de las plataformas: Las plataformas que ofrecen la capacidad de interacción con diferentes instituciones financieras desde un único canal, se convertirán en el modelo prevalente para la prestación de servicios financieros. Si hablamos de la recopilación de datos a tiempo real, se podrán realizar analíticas más avanzadas que permitirán poder ver y estudiar el comportamiento de los consumidores objetivo.
  5. Monetización de datos: Los datos irán teniendo cada vez mayor protagonismo ya que serán los que marquen la diferencia y a partir de los que se pueda extraer información de aplicación para mejora y desarrollo de nuevos servicios y productos.
  6. Mano de obra biónica: A medida que la capacidad de las máquinas de imitar el comportamiento de las personas continúe evolucionando, las instituciones financieras tendrán que gestionar el trabajo y el capital como un conjunto único de capacidades.
  7. Tecnologías de importancia sistémica: Las instituciones financieras, independientemente de su tamaño, se asemejan cada vez más y también dependen de las grandes empresas tecnológicas para adquirir infraestructura crítica y tecnología diferenciadora.
  8. Regionalización financiera: La diversificación de las prioridades regulatorias y las necesidades de los clientes en diferentes lugares del mundo está generando modelos de servicios financieros adaptados a nivel regional.

Pero como en muchos casos, no todo está estudiado. Se plantean nuevas cuestiones que aún están por responder y que iremos conociendo durante los próximos años. Según la forma en la que este proceso de cambio e innovación se produzca, el desarrollo del sector se verá afectado de una u otra manera. Temas de los que se está comenzando a hablar, como identidad digital, tratamiento de datos y obtención de beneficios a partir de ellos, tecnología y riesgo, transparencia y colaboración entre el sector empleando la tecnología; serán clave en el ecosistema financiero en el que nos encontraremos en poco tiempo.

Más información: Informe_FEM_Deloitte_Fintech2017